Si se da el caso habrá que celebrarlo

Gol de pavone al Albacete

Pavone marca y lo celebra con el grupo

He tenido la oportunidad de escuchar esta semana algunas de las emisoras de radio deportiva de Sevilla. Normalmente los debates y las informaciones, al ser radios locales, y como bien sabéis se centran en la actualidad del Sevilla y del Real Betis. Esta semana, en esas tertulias, se ha barajado la posibilidad de ascenso del Betis, y su posible celebración. Muchos de los redactores defendían que el bético no tenía por qué celebrar nada, que el ascenso de categoría pasaba por ser, no un objetivo, sino una exigencia mínima para tan magna entidad. Y que por ello, y teniendo en cuenta la reciente celebración en la ciudad del título de campeones de Copa por el Sevilla, celebrar el ascenso del Betis a primera sería algo ridículo. Todo esto no lo decimos nosotros, sino los señores periodistas de algunas emisoras locales las cuales no vamos a nombrar para que nadie se sienta ofendido.

Hay mucho de cierto en esas opiniones, bueno, de cierto no, sino de acertadas, bajo mi punto de vista. El Real Betis es un conjunto que por masa social, historia y tradición debe de estar entre los diez primeros clasificados del fútbol español siempre. Es una exigencia, no un objetivo. También de acuerdo con esto. Pero de que sea una exigencia a que el bético no pueda celebrar su alegría por que su equipo vuelve a estar en la división de oro… Eso me parece excesivo. Es cierto que en Sevilla, en los últimos años se han celebrado cosas muy bonitas (futbolísticamente hablando). Pero el Betis se encuentra en segunda. ¿Quién se atreve a, siquiera opinar, que los béticos no deberían de salir a la calle a celebrar lo que su equipo consiga? ¿Porque el conjunto eterno rival haya conseguido en los últimos años cuotas mucho más altas que las del Betis tiene su hinchada que agachar la cabeza? ¿Dónde está el “manquepierda”? 

No. Con eso no estoy de acuerdo. Desde esta humilde vía de comunicación invito a todos los béticos que se sientan orgullosos de tan sólo ser béticos a que si dentro de dos semanas el equipo consigue volver a primera, lo celebren. A su manera. Unos en Plaza Nueva, otros en bares con amigos, y otros pidiendo cambios en la institución. Eso ya sabrá cada cuál. Pero quedarse en casa cuando uno quiere celebrar un ascenso sólo por el hecho de que el eterno rival celebra cosas de mayor calado es de una hipocresia de proporciones ciclópeas.

Si se da el caso, habrá que celebrarlo. Otra cosa sería que la institución lo hiciera. El Betis como institución se debería mantener al margen de toda celebración. Nada de autobuses descapotables o cosas por el estilo. Ellos sí que no tienen nada que celebrar (en caso de ascenso). Ellos son los que tienen que cambiar para que vuelvan tiempos de mayor gloria. Y todos sabemos por donde comenzar los cambios. Pero para que exista este debate será preciso ganar en Salamanca, donde se prevén unos cinco mil béticos y luego en Sevilla, dónde la cifra alcanzará los más de 50.000. Todo un escenario para volver a volver.

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