El futuro incierto

Llevo varios dias dándole vueltas a un tema. El futuro, la incertidumbre. Hace poco más de 4 meses que acabé mis estudios universitarios. Licenciado en periodismo. Era una meta, un sueño. Recuerdo cuando estudiaba para la selectividad y pensaba… “Periodismo, qué bonito sería poder estudiarlo”. Era algo inalcanzable. Con un 6 de nota media no me dejaban entrar ni en la cafetería de comunicación. Después, gracias a mis padres, pude hacer la carrera de mis sueños. Ellos pagaron los estudios que, por vía pública, me eran imposible cursar. Comencé la andadura universitaria llena de sueños, de ilusiones, de esperanzas. Sabía que encontrar trabajo en un mundo tan complicado como el periodismo no sería ‘moco de pavo’, pero en cierto modo, confiaba en ello.

Como os digo, empece a descubrir el mundo del periodismo y muy temprano me di cuenta que había que moverse. Que salir con un título debajo del brazo no seria suficiente y que la ventaja que podía tomar respecto a los compañeros/futuros rivales se debía forjar detrás de un micrófono, delante de la pantalla de un ordenador. El primer año fui a la radio local de mi pueblo. Me acogieron con los brazos abiertos y descubrí la radio. “La Cancha, en Onda Doñana”, decía yo cada viernes. La ventaja se estaba forjando. Después, un amigo y gran periodista me llamó desde Córdoba y me dijo: “Eloy, quiero que vengas a la radio oficial del Córdoba para que comentes los partidos”. Eso fue enorme. Fui a Córdoba cada dos fines de semana durante varios meses pero, la exigencia de la carrera y el mucho tiempo que empleaba los fines de semana en ir, estar y venir de Córdoba, ganaron la partida y tuve que dejar la aventura. Poco duré fuera del mundillo ya que yo mismo me ofrecí para colaborar con una página web de unos chavales béticos que intentaban hacerle llegar a la gente un sentimiento. Hice las previas de mushobetis.com durante dos temporadas. Mientras hacía esto, de casualidad, conocí a una chavala que le hablaba al beticismo a través de las ondas de la radio oficial verdiblanca. Me ofreció colaborar y allí estaba yo. En un principio cada lunes y viernes, luego cada viernes y más tarde los viernes y las previas de los partidos. Conocí a gente del periodismo, unos mejores que otros, tanto como profesionales como en lo personal, pero fue una experiencia enriquecedora.

Llegué a tercero de periodismo y la facultad me daba la posibilidad de hacer prácticas. Lo tuve claro desde el principio. Yo quería estar en la mejor radio deportiva de Sevilla, la Cadena SER. Allí seguí disfrutando. Conocí al Maestro Araujo, a Santi, Florencio, Oliva… Unos mostruos de los micrófonos pero, no hubo feeling con algunos de la redacción y no llegué a sentirme como en casa, como en los demás sitios en los que había tenido la posibilidad de practicar. Me llamaron desde mi pueblo. Un periódico que cubría la información del condado onubense necesitaba  alquien que fuera capaz de hacerse con las riendas del periódico. Allá que me fui. Quise compaginar SER y Condado, pero fue imposible y decidí dejar la SER. No sé si fue una decisión errónea o no, lo que sí se es que en El Condado me enfrentaba a 23 páginas cada 15 días sin haber tenido experiecia en prensa antes. Llegué a soñar con las cajas del Quar Xpress. Una locura. Terminó el verano y me incorporé a la universidad. Cuarto curso, el último. Tuve que dejar el periódico por los estudios y pronto me llamaron de Radio Betis para seguir colaborando. Mi amigo Alberto Martín me dió la posibilidad de participar en su programa La Cantera y además comenté los partidos del Betis B donde, por cierto, descubrí a un tal Beñat. Terminó el curso, acabé la carrera y me preguntaron: “Eloy, ¿Las prácticas?” En esta ocasión también lo tuve claro. Quería estar en el periódico más bético, en Estadio Deportivo, en el líder de la prensa deportiva sevillana. Allá que me fui. Una nueva aventura. Allí me he encontrado con gente maravillosa. Una redacción donde se respira buen ambiente, incluso amistad. Al principio yo estaba allí como un becario, como alguien aparte de la redacción. Eso cambió pronto. Al poco tiempo me hice un hueco entre los compañeros y, aunque sigo siendo un becario, me tratan y hacen que me sienta como uno más de la redacción. Comencé las prácticas en Estadio y ya estoy a punto de concluirlas. Es ahora donde llega la maldita palabra, la incertidumbre. Sé que quedarse a trabajar en Estadio está muy complicado y es por ello que llevo varios dias muy preocupado y no dejo de darle vueltas al tarro. No deja de venirme al pensamiento el “Y mañana, ¿Qué?” Es horrible esto de no saber qué es lo que tienes que seguir haciendo. Ojalá haya suerte y en Estadio me renueven el contrato aunque sea de prácticas. Si cuando llegue el día 31 de diciembre, día que acabo las prácticas, Antonio Medina, redactor jefe de Estadio, me dice: “Eloy gracias por haber estado aquí, ha sido un placer”, y tengo que irme… No sé que es lo que haré. Sería la primera vez en mi vida que me quedase, como suele decirse, en la calle. Albergo la esperanza de quedarme allí, pero siendo realista, no creo que eso suceda. En cualquier caso, seguiré peleando, con uñas y dientes porque sé que habrá algún sitio en el que pueda desarrollar mi trabajo. No voy a rendirme. Te ganaré, incertidumbre.

Eloy Díaz

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