El ejercicio, mejor con ‘cascos’

Se sabe que la música tiene la capacidad de reducir el esfuerzo percibido durante la actividad física intensa. Hasta ahora, la interpretación que se daba de este efecto modulador es que escuchar una melodía nos ayuda a distraernos de las sensaciones corporales desagradables que acompañan al agotamiento. Sin embargo, parece que la música, o mejor, acompasar la actividad con la música, realmente hace que el esfuerzo percibido sea menor y facilita movimientos menos nocivos y más efectivos. Al menos es lo que sostienen un grupo de investigadores de la Universidad de Gante (Bélgica), liderados por Marc Leman del departamento de Musicología. En el trabajo, publicado en el último número de PNAS, han intervenido también expertos en neurología así como en movimiento y entrenamiento, de la Universidad de Leipzig (Alemania), y neurociencia computacional de Berlín.running-playa

Los investigadores argumentan para apoyar sus resultados un hecho repetido a lo largo de la historia: los trabajos forzados, como los realizados en las galeras o en canteras, en los que el movimiento de los reclusos se acompasaba con la música. Según explican en el artículo, el canto y el trabajo se integraban de tal forma que remar o picar piedra se convertían en acciones “musicales” que determinaban el pulso de la canción.

No son los únicos ejemplos, música y trabajo están unidos en muchas labores desde hacer la colada a cosechar, recuerdan los investigadores. En la etnia Mafa que vive al norte Camerún hay canciones específicas para acompañar a las repetitivas tareas de cosechado o a las de lavado. Incluso los atletas aprovechan el ritmo de la música para hacer más llevaderos sus extenuantes entrenamientos. Así lo explicaba el año pasado Chema Martínez en una entrevista a ABC: “Hago más de 200 kilómetros a la semana y a veces necesitas motivaciones externas porque salir a correr sólo día tras día, por la mañana y por la tarde, se hace duro. En la música encuentro un aliado que me pone un poco las pilas. Con la música adecuada cualquiera puede correr”.

Silbando al trabajar…

Costumbres ancestrales que un clásico como Blancanieves refleja en una de las escenas de la película de Disney: “Silbando al trabajar, cualquier quehacer es un placer, se hace sin pensar. Se entona una canción y es gozar el trabajar al ritmo de un buen son…” Y es que, según los investigadores, la música actuaría como guía de los movimientos corporales dirigidos a un fin y los hace más eficaces y menos nocivos.

En el estudio participaron 63 personas de ambos sexos, entre 18 y 59 años, que no tenían experiencia profesional en el deporte, en el entrenamiento físico o en la música. Los participantes se dividieron en dos grupos. Uno de ellos escuchó música de forma pasivamientras realizaba ejercicio en una máquina de fitness; el otro escuchaba un feedback musical en respuesta a los movimientos que hacía en la máquina, que se lograba mediante una adaptación del aparato. Además de pasarles un cuestionario para medir su esfuerzo percibido, se utilizaron medidas objetivas de la fuerza muscular y el consumo de oxígeno. Los resultados mostraron que cuando el entrenamiento se hacía guiado por la música la actividad física resultaba más fácil.

Parte de este beneficio se debe a los efectos calmantes de la música, que llevan a reducir la tensión muscular y favorecen una oxigenación más eficiente. Además, la música favorece los movimientos donde las contracciones isométricas se integran en un ejercicio isotónico. Esto es ventajoso porque evita los movimientos potencialmente peligrosos. Los investigadores concluyen que la guía musical durante el entrenamiento conduce a un tipo de movimiento que es poco probable en las condiciones habituales de entrenamiento y que combina los efectos positivos de la contracción isométrica -menos exigente para las articulaciones- y la contracción isotónica, que permite un mayor rango de movimientos y es beneficiosa para el sistema cardiovascular.

En definitiva, una ancestral costumbre, la de incluir la música en los trabajos que nos resultan tediosos o pesados, a la que la ciencia encuentra ahora una explicación.

Lo hemos leído en: http://www.abc.es/ciencia/20131017/abci-musica-reduce-percepcion-esfuerzo-201310162046.html

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